Súper Soldados y Neuroquímicos de Diseño

Para triunfar en la guerra hay que estar bien lúcidos. Los ejércitos occidentales usan desde hace décadas un arsenal de medicamentos en el intento de que sus tropas continúen alarma el mayor tiempo posible. Los combates en Afganistán y también Irak se han transformado en campos de prueba para los Súper Soldados de laboratorio.

Se han desarrollado fármacos que, a lo largo de treinta y seis horas, preparan el organismo para hacer el amor, mas hay uno que garantiza a los soldados vigilias de múltiples días a fin de que puedan hacer bien la guerra.

Convertir el sueño en un fenómeno curable ya no es un reto. La multinacional biofarmacéutica Cephalon ha patentado Provigil, su fármaco provigilia, comercializado en España, bajo receta médica, como Modiodal por la multinacional Cepa Schwarz Pharma. El producto fue aprobado para tratar la somnolencia asociada a la narcolepsia, mas, como es frecuente con determinados antídotos, su empleo se ha ampliado para tratar los trastornos del sueño provocados por la fatiga y la depresión, la esclerosis múltiple… Aun para los combatientes: las tropas británicas asimismo lo emplean en Irak para sostenerse despiertas.

El sueño no es solo contrincante del ejército británico. En USA el Pentágono estudia de qué manera dejar a sus militares sin dormir y que subsistan al intento. Los mandos castrenses procuran medicamentos que asistan a los soldados a soportar lúcidos inacabables horas de guarda. Mas esas substancias asimismo generan cefaleas, irritabilidad, excitación, temblores o bien nerviosismo. Y esa puede ser la causa de muchos de los fallos que cometen los soldados norteamericanos a lo largo del combate, como demanda el libro Traficantes de salud. De qué forma nos venden fármacos peligrosos y juegan con la enfermedad’, del autor de este documental).

El Ministerio de Defensa británico adquiere Provigil desde el instante en que se aprobó como fármaco, en mil novecientos noventa y ocho. La mayor adquisición de dosis se generó en dos mil uno, año en que los aliados entraron en Afganistán. El otro gran suministro se efectuó en dos mil dos, un año ya antes de la invasión de Irak. Se sospecha que a lo largo de la primera Guerra del Golfo, en mil novecientos noventa y uno, ya se usaba y por entonces no era legal.

Los primeros análisis del medicamento provigilia se hicieron en pilotos de combate estadounidenses, que soportaron alarma cuarenta horas sin conocer el sueño ayudados por Provigil. Otras pruebas fueron más lejos y lograron la marca de ochenta y cinco horas de vigilia tras la ingesta del preparado.

Mas el Provigil/Modiodal no es el único hipnótico que emplean los ejércitos para sostenerse lúcidos. En ciertos países está autorizado que sus soldados consuman poderosas anfetaminas o bien productos más inocentes, como los chicles que poseen dosis altas de cafeína. En la primera Guerra del Golfo, la triunfadora entre las drogas legales que asisten a guerrear fue la dexedrina, cuya formulación más frecuente en el mercado negro de las drogas ilegales es el sulfato de metanfetamina, más conocido como speed.

El empleo de preparados anfetamínicos ya ocasionó cierta polémica a lo largo de la guerra de Vietnam, en la que los soldados norteamericanos los usaron con profusión así como otras drogas. Como relata Andy Robinson, reportero del diario La Vanguardia, “la guerra de Vietnam provocó una epidemia de adicción a la heroína”, un producto que en sus orígenes se vendía comercializado por Bayer para empleo clínico.

Cambios de humor y paranoia

Los soldados sometidos a medicamentos provigilia no tienen ni muchísimo menos asegurado un buen estado de salud. Los prolongados periodos de ausencia de sueño que se logran con el Modiodal/Provigil tienen consecuencias: “La velocidad de reacción se estropea, la capacidad para tomar resoluciones queda perjudicada. Al poco estos profesionales quedan tan inútiles como cualquier persona sometida a una falta continuada de descanso”, explica Hables Heyman, viejo alto mando militar del R. Unido, convocado por The Guardian.

Y la dexedrina tampoco sale sin costo. Conforme el farmacéutico andaluz Juan López, “el consumo de anfetaminas induce al comportamiento violento. Las anfetaminas provocan alucinaciones y ansiedad. Además de esto, su consumo acarrea cambios bruscos de humor y paranoia”. Estas no semejan las mejores condiciones para participar en los bombardeos selectivos que se realizan hoy en día en Irak y Afganistán. Sin embargo, como ha reconocido el Pentágono, los pilotos de aeroplanos de combate que realizan ese género de misiones ingieren entre 3 y 6 “gopills” o bien “píldoras para ir de marcha”, como acostumbran a llamar los uniformados a determinada anfetamina en cuya composición está la dexedrina.

No toda la comunidad científica considera que sostenerse despierto bastante tiempo sea ventajoso. A lo largo del combate puede suceder que brote un tiempo de tregua, y los soldados no van a poder aprovechar para dormir si han tomado esos fármacos. Aparte de los efectos secundarios convocados, el consumo de drogas provigilia puede generar malestar gastrointestinal y notables daños cardiovasculares.

Diego García Borreguero, jefe de la Unidad del Sueño de la Fundación Jiménez Díaz de la capital de España, resalta que el modafinilo libera de forma sostenida dopamina, un neurotransmisor cerebral, en circuitos inquietos vinculados con la vigilia, “a diferencia de la anfetamina, que tiene un efecto más agudo y veloz, provocando alegría y la necesidad de consumir más y más; el efecto del modafinilo es más lento y menos euforizante. De ahí que es entendible que se esté generando ese consumo distanciado de las indicaciones para las que fue creado”. Es decir, estamos en la guerra, no en la disco.

Escaso control

Por razones todavía no explicadas, el modafinilo, que no es el único de su familia farmacológica, no precisa tanto control como sus hermanos para su dispensación en la farmacia. De este modo lo confirma el farmacéutico madrileño José Torres: “Para adquirir Modiodal solo hace falta la tradicional receta médica. Esto no sucede con otros fármacos que asimismo actúan sobre el sistema simpaticomimético como Concerta, Rubifen (asimismo conocidos como Ritalin) o bien Omozin, todos estimulantes bien conocidos en España compuestos por metilfenidato”. Conforme, este profesional de la farmacia, para poder adquirir una caja de estos últimos “el cliente del servicio debe, aparte de presentar la receta, mostrarnos su documento de identidad. Y como farmacéuticos debemos anotar su venta en un libro de registro de estupefacientes, por el hecho de que al fin y al postre son drogas”.

El día de hoy la dexedrina, como las anfetaminas, ya no se genera en España para el empleo farmacológico masivo. Mas hay un campo de excepción: la farmacopea militar. En las farmacias militares puede fabricarse cualquier compuesto que requiera el Ejército. “Desconozco si generan dexedrina mas la verdad es que las tropas se proveen con sus fórmulas farmacológicas”, afirma el farmacéutico Torres.

Un paso más lejos todavía, el Pentágono estudia la posibilidad farmacológica de dotar a sus soldados de la capacidad de soportar en estupendas condiciones de combate múltiples días sin comida.

Los psicofármacos son armas idóneas para los tiempos de guerra global. En U.S.A. se han publicado informaciones aseverando que el Pentágono, en el marco de su Programa Conjunto de Armas No Mortales, ha elaborado el documento “Las ventajas y restricciones del empleo de calmantes como técnica no letal”. Este trabajo, cuyo contenido ha sido desvelado por la organización civil Sunshine Project –ONG dedicada a sacar a la luz pública información sobre proyectos de guerra biológica y química– explica que la inteligencia estadounidense contempla el diseño, fabricación y utilización de psicofármacos como armas bélicas y de opresión de movimientos de disidencia.

Conforme Sunshine Project, ese trabajo contiene un veredicto: “el desarrollo y empleo (de armas psicofarmacológicas) es posible y deseable”. El análisis del Pentágono no tiene presente que las drogas perturbadoras de la psique violan los convenios internacionales sobre armamento químico y biológico. Ciertas técnicas analizadas en el estudio ya han sido empleadas por E.U. en su “guerra global contra el terrorismo”, como con motivo de la detención de supuestos miembros de Al-Qaeda.

Transformar medicamentos en armas

Conforme las revelaciones de Sunshine Project, el ejército de Norteamérica hace esas pesquisas en el Laboratorio de Investigación Aplicada de la Universidad de Pensilvania. Allá se valora la conversión en armas de un conjunto de medicamentos siquiátricos y anestésicos y ciertas drogas. Charlan del Rohipnol, poderoso tranquilizante y somnífero fabricado a base de una benzodiacepina, el flunitracepam, presente en abundantes casos de date rape (violación aprovechando la somnolencia de la víctima). El Rohipnol es un preparado hipnótico que precisa exactamente el mismo control por la parte de los farmacéuticos que el que las autoridades desarrollan con otros fármacos similares. En España, aparte de esta fórmula se comercializan para exactamente los mismos usos Dormicum o bien Noctamid. A lo largo de las noches de guarda en su farmacia, José Torres ha amontonado muchas anécdotas relacionadas con los hipnóticos: “Hubo una temporada en la que multitud de personas me solicitaban mucho Vispring, un colirio descongestionante. No comprendía que me pidieran tanto colirio para los ojos; lo asociaba al cansancio que genera el estar de celebración. Mas cuando charlé con el comercial farmacéutico que me lo vendía, me explicó que esas personas se lo tomaban a sorbos”. Su contenido les sirve como narcótico. Vispring es un fármaco simpaticomimético, como Provigil y como Cloretilo Chemirosa, un aerosol muy usado por los médicos de los futbolistas para tratar las magulles.

En el laboratorio universitario de Pensilvania están interesados en antidepresivos como el Prozac y el Zoloft, contra los bajonazos de ética del soldado. Un tranquilizante aprobado en U.S.A. para empleo en pacientes de unidades de cuidados intensivos, el Precedex, es calificado en el informe como “un fenómeno interesante”. Esta receta acrecienta la reacción de sus víctimas a los choques eléctricos.

Exactamente el mismo informe hace referencia al empleo de parches intradérmicos (bajo la piel) de BuSpar, un medicamento contra la ansiedad: “Serían efectivos en cárceles cuando hubiera un accidente reciente que provoque ansiedad o bien confrontación”, aseveran los analistas del Pentágono.

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